01 julio 2009

cuento dentro del cuento

Hacía seis meses que X vivía asustado por terribles pensamientos de aniquilación que lo atormentaban... sobre todo por la noche.

Se acostaba temiendo no ver el amanecer del día siguiente y no conseguía dormirse hasta que el sol despuntaba, a veces apenas una hora antes de tener que levantarse para ir a su trabajo.

Cuando supo que el Iluminado ( vulgarmente llamado Marina) pasaría algunas noches en las entrañas de un lugar de Porto, se dió cuenta que tenia en sus manos una oportunidad única, ya que no era frecuente que los viajeros pasaran ni siquiera cerca de ese poblado perdido entre las montañas de Portugal.

La fama precedía a la misteriosa visitante y, aunque nadie la había visto, se decía que la maestra tenia las respuestas a todas las preguntas. Por eso, esa madrugada, sin que ninguno de su casa lo notara, X la fue a ver a la casa de su abuela que, según le habían informado, estaba en la ciudad de Porto.

Cuando llegó, el sol acababa de separarse del horizonte.

X encontró al Iluminado meditando.

Esperó respetuosamente unos minutos hasta que Iluminado ( vulgarmente llamado Marina notó su presencia....

En ese momento y, como si lo estuviera esperando, giró hacia el y con una plácida expresión , lo miró a los ojos en silencio.

-----Marina, ayúdame---dijo X--. Pensamientos terribles asaltan mis noches y no tengo paz ni ánimo para descansar y disfrutar de las cosas que vivo. Dicen que tú lo resuelves todo. Ayúdame a escapar de esta angustia....

Marina sonrió y le contestó:

----te contaré un cuento:

Un hombre rico mandó a su criado al mercado en busca de alimentos. Pero al poco de llegar allí, se cruzó con la muerte, que lo miró fijamente a los ojos.

El criado palideció del susto y salió corriendo dejando tras de sí las compras y la mula. Jadeando, llegó a casa de su amo.

----amo! Amo!, por favor! Necesito un caballo y algo de dinero para salir ahora mismo de la ciudad....Si salgo ya mismo quizás llegue antes del anochecer...¡Por favor, amo, por favor!.

El señor le preguntó sobre el motivo de tan urgente petición y el criado le contó su encuentro con la muerte.

El señor pensó un instante y, acercándole una bolsa de monedas le dijo:

-----Está bien. Vete. Llévate el caballo negro, que es el más veloz.

---- Gracias amo!---dijo el sirviente. Y tras besarle en las manos, corrió al establo, montó el caballo y partió velozmente hacia otra ciudad.

Cuando el sirviente se hubo perdido de vista, el acaudalado señor caminó hacia el mercado buscando a la muerte.

Cuando se la encontró, le preguntó:

---¿ por qué has asustado a mi sirviente?—

---¿ asustarlo yo?----preguntó la muerte.

---sí---dijo el señor rico---. El me ha dicho que hoy se ha cruzado contigo en el mercado y que lo has mirado amenazadoramente.

---Yo no lo he mirado amenazadoramente---dijo la muerte---. Lo he mirado sorprendida. No esperaba verlo aquí esta tarde, ¡ porque se supone que debo recogerlo en otra ciudad esta noche!.

---¿Entiendes?---preguntó el Iluminado.

--Claro que entiendo, Marina.--- dijo X.

Intentar escapar de los malos pensamientos es salir a buscarlos. Huir de la muerte es ir a su encuentro.

--Así es.

--Tengo tanto que agradecerte Marina...--- dijo X ---.

Siento que desde esta misma noche dormiré tan tranquilo recordando este cuento que me levantaré sereno cada mañana....

--Desde esta noche...—interrumpió el Iluminado---no habrá más mañanas.

--No entiendo—dijo X

--Entonces, no has entendido el cuento.

X, sorprendido, miró al Iluminado( vulgarmente llamada Marina)

Y vio que la expresión de su cara...

Ya no era la misma...

(lo escribí hace tiempo para un amigo, hay una parte que es de un populix cuento y otra parte inventada, sinceramente no recuerdo ya cuál es cuál. Texto Modificado en el 2009)

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